LA TIERRA DE CASAS FUERTES
UNA CIUDAD MAYA
Ubicada al noreste del estado de Chiapas, aproximadamente a 290 kilómetros de la Ciudad Capital y a 220 kilómetros de San Cristóbal de las Casas, alberga a una de las zonas arqueológicas más importantes del mundo maya, en un escenario de selva tropical donde abundan cascadas y ríos majestuosos.
Hablamos de Palenque, una ciudad fundada en el año 1567 por Fray Pedro Lorenzo de la Nada, quien en 1573, obsequió a la comunidad nativa, tres campanas como símbolo de la fundación de su pueblo; de estas piezas, en la actualidad únicamente se conserva la más grande, resguardada en la iglesia de la ciudad y considerada el único testimonio de su fundación.
Dentro de esta población –que recibió su nombre hasta 1740 cuando el sacerdote Antonio Solís descubrió la zona arqueológica–, existen numerosas losas de piedra con inscripciones, esculturas intrincadas con bajorrelieve, máscaras incrustadas y otros adornos excepcionales que otorgan a Palenque, un aire de encanto y santidad.
En el centro, hay una pequeña plaza de ambiente agradable, donde los locales se reúnen a conversar. A menos de una cuadra, se puede ver un mercado de artesanías en el cuál, el visitante puede adquirir joyería en plata y todo tipo de textiles chiapanecos, además de los dulces tradicionales, principalmente los “de yema”, que poseen formas de animales, flores y frutos.
El sitio
La zona arqueológica –homónima de la ciudad–, se sitúa a tan sólo ocho kilómetros y es considerada el centro ceremonial más importante de la cultura Maya; en ella, surgieron diversos hallazgos que confirman que este pueblo precolombino tenía una organización social y religiosa compleja, así como grandes conocimientos arquitectónicos, astronómicos y matemáticos. Además, los glifos de Palenque hablan de la historia militar de la ciudad, hazañas de sus gobernantes, calendario y sus rituales, aportando información invaluable sobre la cultura maya, pero sobre todo, de un pasado glorioso.
El sitio –asentado sobre la primera colina de las montañas Tumbala–, ofrece una vista de la llanura del río Usumacinta. Una vez ahí, también se puede disfrutar el panorama hacia la pirámide escalonada más grande de Mesoamérica: el Templo de las Inscripciones, que se hace presente y está abarrotado con jeroglíficos que han contribuido significativamente al estudio de la civilización maya y que son un patrimonio excepcional.
La zona se rodea por bellas áreas naturales; una de ellas es la cascada Misol-Ha, cuya caída alcanza más de 30 metros, y donde se forma una gran alberca natural ideal para nadar.
Sin embargo, existe una buena razón para que esto suceda: todo en Palenque es fascinante; su entorno selvático y sus construcciones intrincadas cautivan a quienes lo visitan por primera vez.
Cercanías
Palenque, cuenta con una extensa diversidad de lugares para todos los gustos. Su centro, por ejemplo, es ideal para recorrer en pareja o familia, ya que en él se puede vivir un ambiente de folclor, además de una cultura única.
Existen muchas opciones para visitar, que se encuentran en las cercanías de la ciudad; como las Cascadas de Agua Azul, las de Misol-Há, la Laguna de Miramar, el Baño de la Reina y Agua Clara, donde se pueden realizar actividades acuáticas o ecoturísticas.
También hay lugares recreativos y culturales, como el Museo de Sitio Alberto Ruz Lhuillier y el Textil Lak Puj Kul, donde se presentan exposiciones que relatan la historia de Palenque y su desarrollo. El visitante podrá recorrer además, las zonas arqueológicas de Toniná, Bonampak y Yaxchilán, al igual que el Panchán, el Parque Nacional Palenque y la Cañada; que son lugares para disfrutar en esta hermosa ciudad, donde también hay actividades deportivas como campismo, excursionismo y para los más aventureros, descenso en río y kayak.
¿Qué comer?
La gastronomía de Palenque es muy amplia, aunque se distingue por platillos elaborados con productos como los frijoles, calabaza, maíz y papa. Su comida típica es el Shote con momo, preparado a base de caracol de río. Sin embargo también figuran alimentos como frijol con chipilín, pato en chirmol, salpicón de venado, pescado sudado, tamales, tortuga en mole, entre otros.
En cuanto a las bebidas típicas, están el pozol blanco o de cacao, el tascalate, la chicha y el balché, hechas a base de maíz y otros granos.
Para todos los gustos, existe una gran variedad de restaurantes para degustar desde los clásicos sopes, hasta algunos cortes de carne.












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